"Esto es jugar fuera de casa". El Lituania - España fue un partido complicado, especialmente por ese motivo, como expresaba Juanma Iturriaga en la retransmisión. Tener a toda una grada en contra hace todo más complicado, la tarea arbitral pasa a ser arbitraria y la presión crece. Y nuestro combinado no la soportó, sucumbiendo nuestra defensa ante el ataque -a base de triples- lituano.

Podemos recurrir a la ausencia de Pau Gasol y de Rudy Fernández para justificar la debacle de la roja, pero tampoco contamos con el pívot de Sant Boi cuando se jugó en la península y vencimos. El problema radica en pensar que España puede batir con un gran ataque a los rivales, pero ayer se demostró que no puede ser así continuamente. Si nuestra selección tiene un arma mortal en su contraataque, para realizarlo tiene que defender bien primero.

Los únicos que demostraron un gran nivel fueron Marc Gasol y Ricky Rubio. Ambos tiraron del carro cuando España estaba tocada, pero alguien tenía que ayudar más, o al menos no empeorar la situación, y no fue así. Claver, a quien tenía ganas de ver con la selección, me está decepcionando. Flojo en defensa, sobre todo frente a los fuertes lituanos, y demasiado alegre en el ataque. Scariolo sacó a Llull para que tratara de impulsar en el tercer cuarto al equipo -como hace en el Madrid-, y aunque no lo hizo mal, no fue suficiente. Cabezas perdió demasiados balones, y Raúl López no tenía las ideas claras. Calderón quizás haya dejado un listón demasiado alto en cuanto a la dirección en el juego.

Todo puede cambiar, con Pau y Rudy en cancha, con un mayor acierto de Navarro desde la línea de tres y con mayor intensidad defensiva. No obstante, Scariolo deberá solucionar los problemas en defensa que tienen los bajitos. Sin Jiménez ni Berni, el italiano explicaba al principio de la preparación que había que mejorar este aspecto. El tiempo se le acaba y necesita subsanarlo urgentemente.